compras online

El «yo no soy tonto» se aplica a todo internauta

Seguro que sabéis a qué gran establecimiento hace referencia el eslogan «Yo no soy tonto». Y seguro que sabéis también que dicha frase se utiliza para hacer hincapié en lo económico de sus precios. Bien, pues hoy en día esa (genial) coletilla publicitaria se les ha quedado obsoleta, y es que la guerra pro el precio más barato está en las compras online, adonde van los compradores más listos. No es ningún secreto que en en Amazon, eBay, Aliexpress en español, o incluso mercadillos virtuales de segunda mano, se encuentre una variedad de productos igual o mayor que la que pone a nuestra disposición una tienda física. Y si encima está más barata…

Ahora bien, ¿qué ha cambiado en los últimos años para que hoy en día hasta las compras de supermercado se hagan por Internet? ¿Por qué de golpe nos pasamos horas y horas rebuscando por los catálogos de Privalia o Groupon? ¿A qué se debe el éxito de Wallapop? Veamos si sabemos sacar algo en claro.

Accesibilidad y conocimiento: las nuevas generaciones no le tienen miedo a las redes

En principal motivo del éxito de las tiendas online es sin duda éste: de generación en generación los conocimientos informáticos aumentan, y se toma contacto con el universo de la red cada vez más pronto. Mayor dominio y control implica menor miedo; mayor conocimiento es igual a mayores aptitudes para exprimir al máximo la herramienta en cuestión. Sumando esos dos factores, queda claro: se genera una simbiosis. Por un lado, la red se utiliza más a fondo por los usuarios; por el otro, trabajadores cada vez más cualificados se esfuerzan por mejorar su rendimiento.

Mayor seguridad para las compras online

Todo lo que decíamos en el párrafo anterior sonaría un poco a baladí de no ser porque parte de esa simbiosis se ha traducido en un sustancioso aumento de la seguridad en la navegación. Cierto es que hecha la ley, hecha la trampa; que quien quiera y tenga herramientas para ello, conseguirá robar al usuario que deje sus datos por la red. Pero cada vez cuesta más. Por un lado, los compradores contamos con la «s», al final de http para saber que el lugar en el que estamos introduciendo nuestros datos bancarios es seguro; por el otro, los algoritmos de seguridad aumentan exponencialmente; además, la ley persigue con mano dura a los estafadores internautas… entre una cosa y otra, no es más peligroso comprar por la red que hacerlo físicamente y arriesgarse a un atraco.

Comodidades infinitas a todos los niveles

Y con esto venimos a referirnos no solamente a los usuarios, que lo tenemos tan fácil como sentarnos ante el pc, buscar entre las mil y un páginas que ofrezcan lo que sea que busquemos, y esperar a que nos llegue a la puerta de casa (con algo de suerte, habiendo hecho uso de alguna promoción para tener gastos de envío gratis). La maquinaria de la venta, empaquetación y envío también se ha simplificado sensiblemente (A la par que los costes) para las empresas que se lancen a la venta online. Crear una página web tipo eCommerce es sumamente sencillo a poco que se tengan algunos conocimientos básicos, las empresas de transporte se pelean entre sí por ofrecer los mejores precios, los transportes internacionales están a la orden del día… todo parece indicar que el futuro está cada vez más volcado en las redes y las tiendas físicas tienen tendencia a la desaparición. Ahora bien… ¿significa eso que vamos de camino a un futuro como el que propone Wall-E?