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Los datos que debe tener tu nómina

Alguien que trabaje en Recursos Humanos debe conocer los datos que debe llevar tu nómina, así como tu jefe/a también debería. Sin embargo, al final, eres tú quien debe asegurarse, por tu propio bien, de que la nómina que recibes es correcta en cuanto a datos.

Del mismo modo, si sabes leerla adecuadamente, podrás comprobar, también, si la cantidad que percibes es la acordada en tu contrato.

Pero esto no es todo lo que debe contener tu nómina, como bien sabrá alguien que trabaje en una asesoría fiscal en Barcelona. A continuación, te lo explicamos más a fondo.

Encabezamiento de la nómina

La nómina no deja de ser una factura, por lo que tienen que quedar reflejados, siempre, los datos de la empresa y del trabajador, como nombres y apellidos, números de identificación (CIF, en el caso de la empresa, y DNI, en el del empleado), así como el código cuenta de cotización de la Seguridad Social (CCC).

Sobre el trabajador, también se debe indicar el tipo de contrato, su categoría profesional y la fecha de antigüedad con la empresa.

Lo siguiente que debe aparecer es el periodo en el que se lleva a cabo el pago, que bien puede ser mes a mes o semanal; sin embargo, el caso más habitual es el del pago mensual.

Devengos

Es lo que recibe el empleado. Se divide entre lo siguiente:

  •         Devengos salariales: Es el dinero que recibe el empleado por su trabajo. Se desglosa de la siguiente manera:

o   Salario base: Salario mínimo marcado en el convenio, que debe dividirse en 12 pagas más dos extras, o si las pagas extras están prorrateadas en el sueldo, sólo serán 12.

o   Complementos salariales: Cualquier plus que sea incluido.

o   Horas extra realizadas.

o   Gratificaciones extra.

o   Salario en especie.

  •         Devengos no salariales: Son las percepciones recibidas por el trabajador, pero no como retribución a su trabajo.

o   Indemnizaciones: Gastos que el trabajador adelanta para hacer un trabajo y que debe recuperar.

o   Indemnizaciones de la Seguridad Social, ya sean gastos por incapacidad o desempleo temporal.

Deducciones por IRPF

Se trata

ser traductor

Qué se necesita para ser traductor

La traducción no es tan simple como puede parecer desde fuera.  Una persona que domine dos idiomas no está capacitada para ser traductora solo porque sea bilingüe. Traducir es mucho más que traducir palabras; implica la transferencia de significado del texto fuente a su equivalente en el idioma de destino.

Diferentes tipos de texto pueden requerir diferentes enfoques, pero generalmente una traducción de calidad representará con precisión el contenido de la fuente. En otras palabras: no debe parecer una traducción. Para ello, y tal y cómo explican desde Parlam, el traductor tiene que considerar muchas cosas tales como el contexto total del material, la ambigüedad, las influencias culturales, los significados múltiples de una sola palabra y una representación apropiada de modismos.

Entonces, ¿qué tipo de persona se convierte en traductora? Además de ser bilingüe, un buen candidato es alguien con excelentes habilidades de comprensión, es inteligente, analítico y tiene la capacidad de combinar muchas ideas en un todo complejo. Tiene un extenso vocabulario multilingüe y puede expresarse con claridad y concisión en sus idiomas. Un traductor es un escritor que disfruta de la lectura y el aprendizaje, así como de la traducción.

Asimismo, debe ser capaz de permanecer neutral. No se puede añadir o quitar nada de un texto porque no está de acuerdo o cree en algo. Su trabajo consiste en representar con precisión el texto fuente en el idioma de destino.

Alguien que está interesado en una carrera en la traducción deseará cursar ciertos estudios, y conseguir determinadas certificaciones, y desarrollará varias habilidades y conocimiento relevantes. Hay muchos libros de estudio de traducción y programas de certificados disponibles para aquellos que necesitan un título oficial que determine su nivel del idioma.

Los traductores pasan mucho tiempo leyendo libros sobre lingüística, idiomas y estudios de traducción, pero otras disciplinas no deben ser ignoradas. Un traductor potencial debe leer libros sobre ciencias, negocios, derecho, etc. Tratar de traducir algo que uno no entiende no funcionará muy bien, y sólo saber un segundo idioma no significa que uno esté preparado para traducir a nivel profesional.

Por lo general, podemos decir